Introducción: necesidad del agua y de las presas

Se estima que la cantidad de agua dulce presente en el planeta es de unos 37 millones de km3 (del total de los 1386 millones de km3 de agua total en el planeta): 28,51 millones de km3 (77,06%) están almacenados en los polos y glaciares, 8,47 millones de km3 (22,9%) están presentes como aguas subterráneas y sólo 15.000 km3 (0,0004%) se presentan en algún momento en los ríos del planeta.

Los embalses generados por las presas almacenan en todo el mundo unos 5.500 km3 de agua; de este volumen: 2/3 partes están disponibles como volumen útil y el resto es volumen muerto. Esta capacidad útil de 3.660 km3 incrementa en un 24,4% la parte estable de la escorrentía media anual de los ríos (15.000 km3), lo que da una idea de la importancia de estas infraestructuras para la sociedad, más por el aumento de la cantidad de agua utilizada en los últimos 3 siglos –que se ha multiplicado por 35- y porque se estima que el crecimiento de la demanda global de agua será de un 3% anual en los próximos decenios.

En España se da la particularidad de un régimen natural muy distinto al de los países del centro y norte de Europa, y para conseguir el mismo grado de aprovechamiento del agua que ellos tienen de forma natural, aquí hemos tenido que construir un elevado número de presas y azudes, que han configurado nuestro territorio, nuestros asentamientos y las actividades comerciales a lo largo de toda nuestra historia. Esto ha hecho que hoy España sea el cuarto país del mundo en número de grandes presas -1.200- y que apenas queden ríos sin regular. Estas infraestructuras pues, que almacenan el agua, regulan el caudal del río para evitar inundaciones y se pueden aprovechar para obtener energía hidroeléctrica, están en la base de nuestro nivel de vida y nuestro bienestar de hoy.

La Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura tiene bajo su competencia un total de 41 presas y 12 balsas para abastecimiento de agua a poblaciones. La capacidad de embalse en las cuencas del Tajo y Guadiana en territorio extremeño (aguas superficiales) se sitúa en torno a los 68,70 hm3; esta capacidad de almacenamiento se reparte entre 41 presas con un total de 67,75 hm3, y 12 balsas con un total de 0,902 hm3.

La gran mayoría son de reciente construcción (años 80 y 90) y todas ellas se encuentran en fase de explotación (excepto la balsa de El Torno y Rebollar, actualmente en construcción). La explotación de las infraestructuras se viene realizando desde su construcción por un Ingeniero Director de Explotación perteneciente al Servicio del Agua e Infraestructuras Hidráulicas de la citada Consejería, con la ayuda de una Asistencia Técnica externa desde el año 1997.

Se trata, en definitiva, de presas y balsas de pequeño volumen de embalse y diseminadas por toda la geografía extremeña, pero de una importancia fundamental, puesto que para muchos pueblos estos embalses representan la única posibilidad de poseer agua para su consumo en los periodos secos (periodo estival, sequías), que además coincide con el aumento considerable de la población debido a la afluencia turística (en muchos casos se duplica).

Para dar una idea de la importancia en cuanto a abastecimiento a poblaciones, se abastece a unos 160 municipios, que constituyen unos 190.000 habitantes censados, que en periodo estival aumentan hasta unos 300.000 habitantes.

La mayoría de las presas y balsas están situadas en la provincia de Cáceres, siendo sin embargo las presas de la provincia de Badajoz las que mayor volumen de agua embalsan.

En cuanto a las características físicas de las presas, todas son de gravedad, siendo la mayoría de hormigón (31); el resto de presas (10) son de materiales sueltos (una de ellas de mampostería). En cuanto a las balsas (12), todas están construidas a media ladera y están impermeabilizadas con lámina de PEAD.

Respecto a su clasificación respecto a dimensiones y volumen, casi todas las presas tienen la clasificación de “gran presa”, y en cuanto a la clasificación frente al riesgo potencial en caso de rotura o avería, existen de todas las categorías, siendo la mayoría de categoría A o B (30), y en menor medida de categoría C (11). La clasificación de las balsas frente al riesgo potencial se encuentra actualmente en estudio.

Todas las presas y balsas poseen aliviaderos de superficie tipo vertedero de labio fijo con perfil Creager; únicamente la presa de Jaime Ozores está dotada de dos compuertas tipo clapeta en el aliviadero. En cuanto a los órganos de desagüe, todas las presas y balsas disponen de conductos de desagüe de fondo con su valvulería (generalmente motorizada) y de tomas de agua a distintas alturas de explotación, siendo éstas de paramento, de torre de toma o, como en un gran número, de toma flotante, para el abastecimiento de agua a las poblaciones.

Casi la totalidad de las presas dispone de galería, en el caso de las de hormigón, de galería longitudinal (una o varias), y en el caso de las de materiales sueltos, las que disponen de ella, la galería es única y transversal.

Todas las presas disponen de alimentación de energía eléctrica, la mayoría de ellas de forma redundante a través de la energía proveniente de la red general y de grupos electrógenos; algunas de ellas tienen sistemas fotovoltaicos y/o aerogeneradores como alternativa a la red eléctrica general.

En cuanto al sistema de auscultación, un gran número de presas dispone de aparatos de auscultación que dependen del tipo de presa, siendo los más repetidos los aforadores de filtraciones, la red de drenaje de cimentación y de cuerpo de presa, los medidores de juntas, los péndulos, los sistemas de colimación y nivelación y sistemas de medida del nivel de embalse.

En los siguientes apartados se muestra la lista de los embalses gestionados por esta Dirección General, pudiendo consultar los detalles de los mismos. Asimismo, se encontrará información sobre la situación actual del volumen almacenado por los distintos embalses y los datos históricos.